Alguna vez te has preguntado a ti mismo: ¿Cómo funciona la
creatividad? ¿Qué estimula la
imaginación? ¿Cómo los creadores consiguen ser una fuente inagotable de
inspiración? Si te interesa este tema, quédate porque te vamos a dar unas pistas y algún que otro ejercicio que puedes poner en práctica para encontrar tu
creatividad.

Para entender y explicar el
proceso creativo podríamos empezar por pensar que nosotros, los humanos, tenemos una especie de mochila que llevamos con nosotros y donde guardamos todas las experiencias que vamos experimentando: sitios que hemos visitado, películas que hemos visto, gente que hemos conocido, libros que hemos leído, etc. Esta mochila con el tiempo se va llenando. Cuantas más experiencias acumulemos antes se llenará.
Una vez tenemos esa mochila llena de experiencias, el creador necesita liberarlas. Transformarlas como si de un proceso respiratorio se tratará. Y ¿en qué? Pues en ideas. Y es que la creatividad parte de lo que vivimos, de lo que nos inspira y de lo que no, puede incluso partir de la fealdad.
En resumen, podría decirse que para ser creativo lo que hay que hacer es vivir. Aprender a vivir. No basta con pasar por la vida como un barco que se deja arrastrar por la corriente. Hay que tener los sentidos bien abiertos, estar receptivo al entorno de forma continua para poder percibir cosas inspiradoras que valga la pena guardar en nuestra mochila.
Para ello también hace falta ser capaz de discernir la información interesante de la superflua, y lo maravilloso de esto es que cada uno considerará interesantes unas cosas. Y dependiendo de sus intereses creará algo totalmente diferente a lo que pueda crear otra persona.

El
proceso creativo es una ocasión excelente para coger aquellas cosas que podemos tomarnos como una debilidad a nivel artístico: por ejemplo el haber crecido en un pueblo pequeño sin acceso a museos y cultura en vez de en una gran ciudad, y transformarlo en un fortaleza. En algo que te haga desarrollar una visión única y particular del entorno.
Si lo tuyo es crear, deberías hacer ese ejercicio de introspección. A veces sin quererlo desechamos parte de nuestra vida, experiencias que se alejan de la norma, que por moralidad o porque, como ya he dicho antes creemos que es una flaqueza, desechamos.
Existen herramientas que nos pueden ayudar a hacer no solo este tipo de ejercicios, sino también lluvias de ideas o mapas mentales. Son ejercicios que podemos hacer con lápiz y papel, pero si lo tuyo es la era digital, mindnode es tu programa.
Así que ya sabes, ahora no tienes excusa para conocerte un poco más y comenzar a crear :)