La impresión que suponía ver a supermodelos vestidas en carísima ropa interior de la perla fotografiándose a sí mismas con un móvil en el espejo de su baño y con un aspecto cuidadosamente casual no tenía precio.
Esto, resultaba fascinante por varias razones: el morbo voyeur de estar viendo imágenes privadas, secretas, la cercanía resultante de ser retratadas en su baños con una cámara de baja resolución, el erotismo de estar por casa, la intimidad, la sinceridad aparente, la conexión con el público más joven por identificación. Para más inri, cada una de las imágenes incluye una frase supuestamente escrita por la modelo que acompaña y da sentido a la fotografía, enmarcándola en un contexto, reforzando la sensación de intimidad invadida y haciéndonos participes de la vida de la modelo.
Por otra parte la utilización de un entorno para las imágenes de una falsa red social dotaba a la editorial de unos valores añadidos más allá de la estética y de la moda, para convertirse en un chiste ideológico, un homenaje o una burla, una pregunta abierta, una provocación dentro de una de las cabeceras más importantes del mundo.Meisel es sin duda uno de los fotógrafos más importantes de nuestra época y no solo por su valor fotográficos sino por los valores añadidos que aporta su obra.
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