Tras decir que sí, el fotógrafo empezó a investigar adónde tendría que ir. Ahí se dio cuenta de que este encargo supondría no solo un trabajo de altura sino también de desnivel, ya que el acceso al altar tiene que hacerse por una pista única escalable con auda de cables de apoyo.
Ni que decir tiene que Rueb empezó a sentir miedo pero se animó a comenzar la caminata agotadora. Los novios iban vestidos con ropa sport y llevaban sus trajes en una bolsa al vacío, donde también llevaban champán, comida y agua para pasar el día.
"Ahí me di cuenta de que tenía una gran presión y quise asegurarme de que iban a tener fotos hermosas pararecordar und día tan especial", aseguró. No esconde que hubo momentos de flaqueza en los que pensó en abandonar pero la confianza depositada por sus amigos para tomar las fotos de la boda le dio fuerzas para continuar.
Finalmente, como se ve en las fotos, llegó a lacima y capturó estas fotos realmente bonitas. La vista es imponente. "Fue uno de los eventos más bellos e inspiradores que he presenciado", constató Brian Rueb.



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