
"Con la comida no se juega", decía siempre mi abuela. Bueno, se pueden hacer excepciones, añado yo, porque después de descubrir las fotografías de Sam Kaplan no puedo más que, aunque me duela, contradecir a mi abuela, una mujer sabia y entrañable (aprovecho para decirlo). Este fotógrafo nos conquista con sus pirámides de comida que nos transportan a un mundo psicodélico y lleno de color. ¿Te vienes?
leer más...