La amistadmerece ser inmortalizada. Hay momentos únicos que una cámara debe congelar para que puedan ser recordados a posteriori. Esto es precisamente lo que hace el fótografo ruso Andy Prokh, que toma desde hacer tiempo fotos de su hija Katherine y su gato Lilu. Ahora, a esa hermosa amistad entre la pequeña y su mascotase ha sumado un nuevo compañero de aventuras, otro gatito.

Los dos amigos felinos juegan con la niña de seis años y se divierten doblemente. Sus peripeciasy descubrimientos son documentados fielmente por el padre, quien también hace que posen sobre una pila libros o los pone a jugar al ajedrez o les plantea la resolución de ecuaciones en una pizarra.
Las fotos funcionan como una especie de libro, como la narración de la historia entre tres personajesque está combinada con una puesta en escena muy cuidada. El afecto que existe entre los tres, el amor del fótografo por los ellos y la magia de la amistad, otorgan a estas imágenes en blanco y negro un toque conmovedor.
Son el reflejo de la infancia, el amor, la familia y la amistad. Un fiel reflejo de la importancia que tiene tomarse el tiempo suficiente para documentar momentos únicos en la vida de nuestros hijos, momentos que cuando sean mayores recordarán a través de la fotografía.


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