Ali Jardine cuenta con un
iPhone desde el año 2010, cuando su marido se lo regaló por su cumpleaños. En aquel momento comenzó a hacer sus pinitos en el mundo de la fotografía: se descargó instagram y algunas apps de
edición y, desde entonces no ha parado de innovar, de
practicar y de crear pequeñas obras de arte con la ayuda de sus dos hijos.

Ella, que siempre estuvo relacionada con el mundo de la
pintura, ha aprovechado las posibilidades del iPhone hasta el límite para crear imágenes preciosas y sorprenderse al ver que arrasa en una nueva
disciplina.
Sus hijos Gabe y Pippin son a menudo sus modelos, lo que le permite darles a sus fotos un toque muy personal. Su intención es contar una
historia que recuerde a los cuentos de hadas, en la que la luz y la
oscuridad está muy presente. Seguro que si echas un vistazo a sus fotos de inmediato te conviertes en un seguidor de esta
artista que tiene más de 500.000 followers.
