Desde que las cámaras digitales inundan las estanterías de las tiendas, las cámaras analógicas han ido poco a poco apartándose hasta ocupar un lugar casi invisible en la fotografía utilitaria. Tan solo viejos románticos parecen seguir ligados a este medio.Pero ¿qué ventajas ofrece frente al digital? ¿sigue siendo una opción? Por muy desconcertante que nos pueda parecer, muchísimos profesionales siguen optando por este medio.

Primero vamos a hablaros a grandes rasgos de que formatos analógicos existen. Hay dos tipos de carretes ( al menos principalmente) dependiendo del tipo de cámara que vayamos a usar. El más habitual es el de 35 milímetros, llamado así por el tamaño de su negativo. También se hace llamar de paso universal. Podemos encontrarlo en la gran mayoría de tiendas de fotografía. Su precio oscila los 3 euros, y con el podemos hacer desde 24 a 36 imágenes.
El otro tipo de carrete más comercializado es el de 120mm, también llamado de medio formato, este es utilizado por otro tipos e cámaras (las también llamadas de medio formato). En este carrete solo podemos obtener de 10/12/14 imágenes dependiendo del formato en el que dispare nuestra cámara.
Estos carretes son más caros (pueden llegar hasta a los 12 euros) y también más difíciles de utilizar, pero los resultados son bastante más espectaculares, tanto por la cámara, que suelen dar una mayor calidad, como por el tamaño del negativo que ayuda a esto.

Lo que muchas personas desconocen es que cualquiera de estos dos formatos da mucha más calidad que la mayoría de reflex digitales que existen en el mercado. En caso de tener que hacer un encargo profesional y no disponer de una reflex digital de gama alta, muchos profesionales se lanzan al ruedo armados de su 35 mm para unos resultados increíbles.
Estas cámaras requieren eso sí, un mayor manejo de la técnica fotográfica ya que en este caso, no existe la inmediatez del ensayo-error que nos ofrecen las cámaras digitales. Otra desventaja es el coste, tanto de los carretes como del revelado, frente a lo económico que supone trabajar con el medio digital. La parte positiva, los resultados, ya que nada puede igualar las texturas y colores que ofrecen los carretes. La experimentación. La exclusividad que otorga que tu foto esté hecha en negativo.
¿Os atrevéis con el mundo analógico?
Y para finalizar os vamos a dar dos truquitos, para que os animéis a comprar un carrete y empezar vuestro periplo analógico.
Haciendo peripecias y con un poco de paciencia, podemos colocar un carrete de 35 mm en una cámara de medio formato, para resultados divertidos.
Una ventaja a menudo desconocida que tenemos en la actualidad es la posibilidad de escanear los negativos o pedir en el laboratorio donde nos revelen los carretes que nos hagan un CD con las imágenes escaneadas, para luego poder retocarlas digitalmente en casa. También podemos escanearlas nosotros mismos si tenemos un escáner en casa. Con
este tutorial os enseñamos como.