14/12/2011

Abusos del retoque

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Tras la aparición de las fotos que Steven Klein le hizo a Madonnase ha abierto un debate que ha recorrido todas las redes sociales y que cada cierto tiempo renace con más fuerza.
¿Hasta donde es moral usar el photoshop? ¿Es lícito convertir a una señora de 50 años en una de19 agolpe de tampón de clonar?    Bajo mi punto de vista, lo primero que llama la atención en las fotos y más allá del debate ideológico es el escaso control de la luz y el peso que la postproducción tiene en estas imágenes. Sin photoshop las imágenes no solo muestran a una Madonna como no estamos acostumbrados a ver sino que además nos enseña como trabaja un fotógrafo del calibre de Steve, sin cuentos de por medio.  La luz de las fotos no resulta nada favorecedora a la cantante, además las fotos en limpio no dicen nada: la luz es plana, el contraste bajo, las composiciones flojas y sin el brillo posterior todo fuerza y brío.  ¿Es Steven Klein un fotógrafo? ¿O estamos ante un artista digital? ¿Qué línea separa el fotógrafo del retocador? ¿Debemos aprender un buen uso del photoshop para convertirnos en buenos fotógrafos?   Un buen flash de estudio habría hecho maravillas. No solo hubiera disimulado todo aquello que el retocador se ha encargado de borrar, sino que habría dado sentido. Controlando la temperatura de color desde la cámara se podía haber obtenido el color del resultado final.  ¿Klein no contaba con los medios? ¿O sabe que cualquier imagen con un buen photoshop puede ser convertida en arte? No nos engañemos. Para que nuestras imágenes tengan valor a lo largo del tiempo, debemos aprender a controlar la técnica. El photoshop es una herramienta útil pero no debe ser la que cubra todos nuestros fallos.  En el punto de vista de si es bueno lavar la imagen de una persona hasta convertirla en irreal, creo que el fotógrafo profesional debe adquirir un compromiso con si mismo y con la sociedad. Un fotógrafo que retoca a las personas hasta crear un ideal de belleza absurdo, está contribuyendo a crear problemas de todo tipo en la población que reciba esas imágenes.   Hay un punto medio que creo que debe ser el que hay que aplicar: a la hora de retocar la imagen de una persona no deberíamos nunca cambiar aquellas cosas que consideremos defectos pero que, al fin y al cabo es lo que hacen a alguien diferente, de hecho podemos tomar esto como una buena oportunidad para realizar retratos con fuerza y personalidad: llevamos años creyendo que lo que nos hace diferentes es un defecto, cuando en estos elementos diferenciadores radica la verdadera belleza que todo fotógrafo debe perseguir Hasta pronto.

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