
Si trabajas con lentes variables puede que alguna vez te haya pasado que, teniendo la imagen perfecta al alcance de tu objetivo, preparada y lista para el disparo, de repente, la lente se mueve y el instante perfecto se evapora para ya no poder plasmarlo más en una fotografía. Este fenómeno tan molesto se llama flujo de zoom y ocurre cuando el objetivo se extiende debido a su propio peso.
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