Maione nos ofrece fotografías grandiosas que muestran la naturaleza vibrante de las colinas italianas. Las pequeñas casas y árboles salpican el paisjae pero es realmente el cielo el que cobra el mayorprotagonismo. A veces, su color parece casi irreal, presentamorados sublimes, rosas y azules que en ocasiones se mezclan con mantas de niebla etérea.
Las escenas son propias de cuentos dehadas. Todas la imágenes comparten la particularidad de que en ellas no aparecen personas, sin embargo, no transmiten una sensación dedesolación o soledad. Es más, lospaisajes nos hablan y sus verdes colinas y horizontes imponentes nos conectan de nuevo con el mundo natural.Aquípuedes ver conocer más de cerca su trabajo.



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